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Entre los aspirantes a jugador revelación en las ligas europeas, se cuela este delantero nigeriano absolutamente desconocido para el público español. Se trata de Patrick Ogunsoto, un auténtico killer del área que está despuntando en este principio de temporada en el modesto Westerlo belga. Ogunsoto, de veintitrés años, ha desarrollado toda su carrera profesional en Grecia –de hecho, tiene la nacionalidad helena-, en el Ergotelis, con el que fue máximo goleador en las categorías inferiores del fútbol griego. Esta temporada, el Westerlo se adelantó al Standard de Lieja en la contratación del nigeriano, que llegó para sustituir al brasileño Jajá, que marchó, como sabemos, al Getafe. Ogunsoto, que ha marcado doce goles en diecisiete partidos, se disputa el pichichi belga con Momo Tchité, del Anderlecht.
LUGAR DE NACIMIENTO: NIGERIA
FECHA NACIMIENTO: 19/04/1983
NACIONALIDAD: NIGERIA
CLUB: ERGOLETIS
POSICION: DELANTERO

El Ergoletis confió la delantera durante los últimos tres años a Patrick Ogunsoto, un nigeriano procedente de Julios Berger.Su primera temporada fue impresionante, anotando 30 goles en la segunda división griega. La pasada campaña estuvo marcada por sus problemas físicos.En cambio con el ascenso del Ergolitis a la máxima categoría Ogunsoto volvió a recuperar su mejor nivel, alcanzando las cotas más altas del registro de goleadores. Un jugador que destaca por su gran potencia, velocidad y definición de cara a puerta.

 

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Con 23 años, Bodmer ha disputado su tercera campaña en el OSC Lille, club al que llegó procedente del Caen. Se trata de un medio centro de contención aunque dotado de muy buena técnica y visión de juego, características que despertaron el pasado verano el interés del Arsenal que buscaba un recambio al recien traspasado Vieira tras la magnífica temporada que hizo colaborando en gran medida al éxito del Lille que finalizó segundo del campeonato y se clasificó para la liga de campeones.
Mathieu Bodmer no ha sido nunca internacional aunque, de seguir con esa progresión y con la retirada de la selección de Zidane y la veteranía de jugadores como Vieira, las puertas del equipo nacional deberían abrirse para él en muy poco tiempo. Desde footgol apoyamos la candidatura de este gran jugador para su inclusión en el equipo "bleu.
Lo cierto es que la presente está siendo una campaña un tanto atípica para Bodmer, un medio centro que se ha visto como máximo artillero del equipo, una labor que no le corresponde y que puede haberle "despistado" un poco de sus verdaderas tareas en el centro del campo.
Claude Puel ha adelantado su posición dejando al camerunés Makoun ejerciendo las funciones que desarrollaba Bodmer en el pasado. El experimento no podría haber salido mejor y de medio centro defensivo recuperador ha pasado a ser un interior con mucha llegada al estilo de jugadores como Mark Van Bommel o Frank Lampard (aunque personalmente me recuerda muchísimo al medio del Bolton Kevin Nolan) que en ocasiones ejerce de ariete puro descubriendo en él una nueva faceta como futbolista ampliando su versatilidad.
El francés es un jugador con mucha presencia física (roza el 1'90 m.) ejerciendo funciones de contención aunque también esté dotado de muy buena técnica y visión de juego (ha repartido 5 asistencias de gol esta campaña) y armándose de responsabilidad representando el referente del equipo sobre el terreno de juego. Un jugador muy completo llamado a vestir en breve la camiseta de la selección nacional francesa y a recalar en un "grande" europeo tras haber estado en la órbita del Arsenal, que sondeó su fichaje ante el enorme interés de su compatriota Arséne Wenger que pensó en él como substituto del brasileño Gilberto en el centro del campo "gunner". En pocas palabras, este es Mathieu Bodmer :


 

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Leí a Daniel Passarella, ex capitán de Argentina y actual técnico de River, su idea de equipo: jugar, correr, pensar y meter. Jugar equivale a técnica, correr equivale a condición física, pensar equivale a inteligencia y meter equivale al carácter. A todo esto, el técnico le debe sumar el conocimiento de la personalidad de cada jugador, para armar un equipo sólido, unido y con objetivos claros. Creo que el Sevilla es el equipo que mejor responde a este perfil que nos dibuja 'El Gran Capitán' del fútbol argentino.

El Sevilla anda de dulce. Convierte en oro todo lo que toca o casi. Ha entrado en una espiral ganadora, cimentada en ese sentimiento tan particular y en el 'espíritu de Eindhoven'. Desde la final de la UEFA, el cuadro nervionense se siente capaz de todo. Unos resultados así nunca pueden ser fruto de la casualidad. Tienen que ver con un presidente que, salvo su insistente protagonismo, ha sabido devolver la solvencia económica, con el mérito añadido de vender jugadores de grandísimo nivel, sin notarlo en lo deportivo: Reyes, Sergio Ramos, Baptista. No nos podemos olvidar de Monchi y de lo que representa, la aportación de jugadores de distinto corte y pelaje, pero excelentes jugadores de club todos (Escudé, Maresca, Martí, Renato, Adriano, Luis Fabiano Poulsen ahora), un trabajo de cantera impecable, que siguen dando cracks como Navas o internacionales como Puerta.

Yo siempre digo que un gran equipo tiene un excelente portero y un gran goleador. Esta temporada, Palop y Kanouté se están erigiendo en dos pilares básicos. En el fútbol moderno, la seguridad defensiva y aprovechar las ocasiones son factores vitales. A todo esto hay que unir, el impresionante crecimiento como jugador de Dani Alves. A sus 22 años, este lateral tiene una incidencia impresionante en el juego de su equipo. En el ofensivo y en el defensivo. Es de los que marca territorio a las estrellas rivales en defensa, tiene una calidad muy llamativa y es un gran competidor. Lo de menos son los dos goles de anoche. Se le veía venir, pero este año se está saliendo. Es junto a Ronaldinho, posiblemente, el jugador más sobresaliente de esta Liga.

El Sevilla ha conseguido, además de la UEFA y la Supercopa, el respeto del mundo del fútbol, el ser un equipo temido en España y en Europa. A Juande Ramos hay que darle el mérito además de hacer que su equipo pueda rotar sin notar las bajas. Es lo que tiene la espiral positiva. Todo el que entra se siente cómodo e importante. Eso que decía Valdano de que todos los jugadores parecen dos puntos mejores.
El único reto que le queda es gestionar este crecimiento. Saber manejarse, sobre todo en lo psicológico, con el cartel de favorito. Saber levantarse cuando llegue algún revés, que llegará. De momento, lo ha hecho todo bien. Si además sabe gestionar el crecimiento, no vislumbro el techo para este equipo.



"El Sevilla, por su parte, vive en una nube. La duda es saber si va a sentir el vértigo de las alturas o va a poder aguantar el tirón. Desde que ganó la UEFA ha cambiado su metabolismo como equipo, se siente capaz de todo. Tiene una plantilla compensada, con la mejor banda derecha del campeonato (puede que de Europa) y un entrenador con las ideas muy claras. La aportación de su Pichichi, Kanouté, está siendo trascendental.
"Érase una vez un portero que paraba penaltis con los pies y marcaba goles de cabeza... Podría ser el principio de un cuento increíble, pero en realidad es la historia de Andrés Palop, el cancerbero sevillista, cuya imagen marcando un gol agónico, está dando la vuelta al mundo. Creo que a todos nos conmueven esas imágenes de un equipo a la desesperada, apelando a la épica cuando el partido agoniza y ese portero, sumándose al ataque, buscando el momento de gloria que sólo se le reconoce a los goleadores.

Los porteros tienen fama de locos o, cuanto menos, de tipos singulares. Andrés Palop sufrió demasiados años el látigo de la indiferencia en el Valencia, con Santi Cañizares por delante de él, comiéndose muchos entrenamientos y muchos calentamientos con un compañero al que sólo respetaba. En Sevilla ha encontrado su lugar. Desde la portería se ha convertido en uno de los pilares de este equipo campeón y uno de los mejores porteros de nuestro país. La leyenda de este Sevilla nació en Eindhoven y tiene pinta de que aún va a durar algún tiempo. Su remontada de ayer es una inyección de moral para la Liga y para la Copa, aunque seguramente le ha tocado uno de los cocos del bombo de UEFA, el otro es el Werder Bremen.
Un Sevilla descomunal"El Sevilla de Juande Ramos eclipsó al Barcelona en una noche para la historia. Se coloca líder con una grandeza descomunal, levantando un 0-1 con diez hombres, haciendo buena la máxima de Helenio Herrera, de que "con diez se juega mejor que con once". Esta vez, lejos de tener vértigo, dio un golpe en la mesa y miró por encima del hombro a un Barcelona, que acabó con nueve -ridícula e injusta la expulsión de Giuly- y que llega tocado psicológica y físicamente al crucial choque de Anfield. El nuevo líder de la Liga es un equipazo con recursos en todo el campo. El penalti mal tirado por Ronaldinho y bien intuido por Palop fue el punto de inflexión del partido. A partir de allí, se vio un Sevilla enorme, con hechuras de equipo aspirante a todo, ante un Barça, que volvió a sembrar dudas en un partido trascendental."
Al final, lo que nos mueve, nos apasiona es el juego y mañana se disputa en el Sánchez Pizjuán el mejor partido de la Liga o el partido entre los dos mejores de la Liga. Sevilla y Barcelona se juegan sólo tres puntos y, como diría cualquiera de los entrenadores, "no es en este partido donde se ganan los títulos", pero en el fondo subyace la necesidad de dar un golpe de autoridad al directo rival.

"El Sevilla necesita demostrar que puede pelear por la Liga, que las acusaciones de que siente vértigo en las alturas no son ciertas. Cuenta desde mi punto de vista con la ventaja de que es un equipo que, desde la final de Eindhoven, se siente cómodo en los partidos importantes. A su buen sistema defensivo a todo campo, se une la seguridad de Palop, en excelente momento, la mejor banda derecha de Europa con Alves y Navas, además de la impresionante aportación del Pichichi Kanouté, increíble no sólo por los goles, sino por las posibilidades que le da al ataque de su equipo.

Me gusta que sea en Sevilla, independientemente de la orilla, donde se vuelva a hablar de fútbol, del auténtico, del que no entiende de cafres. El líder de la Liga juega mañana en Nervión. Partido grande..."
La diferencia es Kanouté El Sevilla se impuso en el duelo de aspirantes por su mayor agresividad y puntería, rompió la racha de siete partidos sin perder del equipo de Capello y demostró que es una alternativa sólida al título. En el partido de los detalles, el equipo de Juande sacó partido a su competitividad y al valor de un crack llamado Kanouté, que se erigió en la gran figura del encuentro, por su enorme presencia en el partido. El Madrid se encontró con la horma de su zapato, un equipo más competitivo, mejor trabajado, con variedad de juego vertical y horizontal por la amplitud de sus bandas. Capello creyó que había encontrado la fórmula para parar su fútbol, pero el Sevilla, subido en el carro de una moral y una fe inquebrantables, tuvo más puntería... y a Kanouté.El gran protagonista del fin de semana no puede ser otro que el Sevilla de Juande Ramos, que se empieza a sentir capaz de cerrar el círculo. Lleva medio año a un nivel extraordinario. Por el camino ha conseguido la UEFA, la Supercopa europea y se ha colocado en lo más alto de la Liga. Se siente capaz de todo, sabe a lo que juega y tiene plantilla. Si gestiona el crecimiento como lo está haciendo hasta ahora, a nadie le va a extrañar que acabe peleando por el Campeonato. A un excelente plantel deportivo se une una estructura de club moderna y diferente. Para explicar los éxitos del Sevilla, no se sabe si señalar a Del Nido, a Monchi, a Juande, a la cantera o a todos, que es lo más justo. El sevillismo vive su 'Edad de Oro'. Que la disfruten. Si, por la ley de Murphy, su éxito coincide con las miserias del Betis...



Elias Isreal
 

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el sevilla sigue deslumbrando por donde quiera que va y mientras tanto,a dia de hoy sigue con opciones de levantar un titulo en tres competiciones,pero las dudas siguen asaltanto desde madrid y barcelona,¿o son los miedos?,lo cierto y verdad es que se sigue deshojando la margarita y los sevillistas siguen manteniendo las esperanzas de ganarlo todo,aunque sabemos que es una,¿mision imposible?.


Llevamos meses preguntándonos si el Sevilla resistirá tanto esfuerzo continuado, tanto estrés competitivo, y está llegando el momento de conocer las respuestas. El Sevilla es un equipo fantástico, espléndidamente dirigido desde todos los rincones del vestuario: el del trabajo táctico, el de la condición física, el del cuidado psicológico e incluso el del entrenamiento invisible (alimentación, recuperación, concentración). Es un equipo que no tiene dudas en cuanto al trabajo necesario. Las tiene con respecto al resultado de dicho trabajo, pero no hay deportista que no las sienta.
Su hoja de ruta es impecable. Insisto: no me refiero a la de sus resultados, que también, sino a la del trabajo realizado. Los aficionados sevillistas pueden sentirse orgullosos de su cuadro técnico y de sus jugadores. Por los títulos europeos logrados ya y por las altas expectativas creadas para las próximas semanas. Y por la forma de conseguir este altísimo rendimiento agonístico. Pero ahora llega otro momento de la verdad para el equipo de Juande. El momento de conocer su resistencia psicológica y competitiva.

Le hemos visto pelear ferozmente en aquella mítica prórroga contra el Schalke; y barrer al Boro en la final de la Copa UEFA; y al Barça prepotente de la Supercopa; y remontar eliminatorias imposibles como en Donetz o peliagudas como en White Hart Lane. Pero también trastabillar ante rivales pequeños en la Liga, temblar cada vez que ha podido despegarse de sus competidores, flaquear en los días que debía mostrarse duro. Así que es comprensible que existan dudas ahora que este equipo tiene tres citas con la historia. ¿Podrá resistir esta triple presión?
Hemos visto al campeón


Hermoso, hermoso, hermoso. Partido excepcional, sin dudarlo el mejor de la temporada, de los que elevan el nivel de nuestra mediocre Liga a cotas inauditas. Con todos los ingredientes que convierten en apasionante a este deporte del balón: goles espectaculares, penalti errado, expulsiones desequilibrantes, nueva sorpresa táctica de Rijkaard, derroche físico, resistencia mental, excelencia técnica. Francamente, en este Sevilla-Barça creo que hemos visto al campeón del torneo, aunque las trece jornadas que restan todavía permitan mucha vuelta de tuerca.


Un Barça interesante y un Sevilla brillante. Este es el resultado que arroja el partido para mi recuerdo. Un Barça que ha deslumbrado al principio, plantado con un 3-4-3 en ataque donde los centrocampistas eran Zambrotta, Xavi, Iniesta y Gio, reconvertido en 5-3-2 al defender, pues bien Messi, bien Giuly se descolgaban siguiendo a su lateral. Segunda exhibición táctica de Rijkaard en apenas tres días y el Sevilla descolocado, fuera de sitio, sin comprender lo que sucedía. Gol de Ronaldinho y Kanouté en el centro del campo mendigando balones, símbolo del desconcierto local. Penalti fallado que podía sentenciar y a partir de ahí, también como hace tres días y como otras veces, el Barça en vez de machacar piensa en Anfield e intenta enfriar el partido y lo que logra es calentar al rival.



Y entonces ha aparecido un Sevilla descomunal. Difícil destacar a alguien: Daniel Alves, generoso, febril, efervescente, gigantesco (y siempre pisando la línea roja, digámoslo también); Poulsen, reconvertido en central, sobrio y expeditivo; David Castedo, bien ubicado, con coberturas precisas, lección de lo que debe ser un lateral cuando defiende; Martí, marathoniano omnipresente, fenomenal como barrendero y también como constructor; Kerzakhov, batallador desestabilizando a la defensa y con un gol ‘a lo Drogba’; Puerta, filigranero y desequilibrante; y Kanouté, prodigioso de fuerza, de empuje y de voluntad. Un Sevilla de primer nivel europeo, digno líder, capaz de acorralar con uno menos al Barça, pero también acorralado por un campeón serio que ha podido empatar jugando con nueve aunque también salir goleado.

Hemos visto al campeón, creo. No sé si será Sevilla o Barça, pues no sólo hay trece partidos por delante, sino los efectos colaterales de la Champions, la UEFA y la Copa del Rey, más la condición física, la resistencia anímica, la presión de vencer y muchas otras incidencias que seguro ocurrirán. Pero ya nada nos podrá quitar de las retinas un hermoso partido de fútbol jugado por dos grandes. Por fin.
El Sevilla no está para bromas


El jueves por la noche me preguntaba, en gallega duda, si el Sevilla subía o bajaba, pues el puñetazo en Bucarest parecía indicar un progreso evidente pero los últimos empates a cero planteaban varios interrogantes: el estado físico general; la capacidad de soportar la presión; la profundidad de plantilla; la brillantez perdida en las combinaciones... Las respuestas no podían esperar demasiado tiempo, a la vista de las cuatro semanas infernales en que estamos inmersos y no han tardado en llegar. En forma de paliza al Atleti.

Fiado a la velocidad de ida y vuelta del fenomenal Alves y a la fuerza prodigiosa de Kanouté, el Sevilla suma ya una victoria más que el Barça (14 contra 13) y se empareja a puntos con el equipo de Rijkaard, regresando a la misma buena imagen de 2006: sólido atrás, flexible en el centro, poderoso delante. Quizás no sea el equipo más brillante de nuestra Liga, pero sí el más equilibrado entre sus líneas.


El Sevilla abre el baile


El campeón de la UEFA no se ha andado con chiquitas en Bucarest y ha aprovechado el parón invernal del Steaua y la ausencia de Dica para machacar al semifinalista de la pasada temporada. El Sevilla ha abierto el baile de las 'cuatro semanas infernales' con un puñetazo sobre la mesa, aunque el escaso aplomo del Steaua relativiza la fuerza del puñetazo, pero en cualquier caso se ha dado cita ya para el cruce de octavos la primera semana de marzo, donde esperan Werder Bremen, Newcastle, Paris Saint-Germain y probablemente AZ Alkmaar, Espanyol y Celta, todos dispuestos a evitar que el campeón repita corona.

El equipo de Juande Ramos empezó la temporada en agosto como un cohete y durante meses siguió como un cañón, para pasmo de rivales. Entre el Sevilla que ganó la UEFA en mayo y el que arrasó al Barça en la Supercopa europea de agosto no parecía haber existido un verano por medio, pues arrancó incluso más fuerte que concluyó. Como Forrest Gump, el Sevilla corrió y corrió sin parar. Sin pararse siquiera a pensar porqué corría tanto. Hasta que llegó el paréntesis navideño y el corredor se atrancó.
Digeridos los turrones, desde el 6 de enero el Sevilla ha jugado diez partidos en cuarenta días, ganando tres, perdiendo dos y empatando cinco, curiosamente cinco empates a cero, lo que merma el balance goleador: 11 a favor, siete en contra, escasez sorprendente en un equipo que parecía sobrado de goleadores. ¿Cómo está ahora el Sevilla? ¿Sube o baja? Por los tres últimos empates a cero, parecía bajar. Por el puñetazo de Bucarest parece subir, aunque ni el físico parece ser el mismo, ni la línea de presión se hace tan arriba. Bucarest deja, además, la rotura fibrilar en los isquios de Adriano, que se perderá precisamente estas cuatro semanas trascendentales. Al Sevilla no le queda mucho tiempo para definir si sube o baja. La hora de su verdad se acerca
El Sevilla empieza a griparse
Javi Navarro ha levantado el dorado trofeo de ‘mejor equipo del mundo’ y a los pocos minutos el Mallorca se ha dado un festín. Primer equipo que bate al Sevilla en casa, donde llevaba un recorrido impecable. Pero más que el resultado, lo impactante ha sido el juego del equipo sevillano: gripado. Un abismo con respecto de la máquina que ha entusiasmado en los últimos meses. Salvo el arreón final, similar al de la semana pasada en Zaragoza, el Sevilla ha sido una sombra de sí mismo, como si el ejemplo del Barça empezara a conseguir adeptos.

La web del Sevilla dice a esta hora: “Espesito, espesito. Día tonto, de esos en los que nada te sale, en los que no sabes reaccionar ante las adversidades...”. Bien, puede ser. Pero a mí me parece que hay algo más. Por ejemplo, ya todos empezamos a saber también cómo parar a este cuadro: cortándole las alas. El Mallorca ha puesto un muro en la banda y se acabaron Alves, Navas y la santísima trinidad. Manzano ha planteado otro muro en el centro del campo y el Sevilla no ha sabido superarlo con ninguna combinación, salvo colgando balones. Más cosas: los estados de forma óptimos no son eternos y el Sevilla lleva desde agosto a pleno rendimiento. No sería extraño que el equipo entrase en un bache físico hasta marzo.
Haría bien el Barça en no curar sus heridas con el cataplasma sevillista, sobre todo ahora que el Valencia, de la mano de Albelda, ha regresado. El Barça no pierde comba en la Liga gracias a los errores de sus rivales, pero eso no cambia la realidad del equipo de Rijkaard, lastrado por demasiados errores concatenados, apenas despachados con pequeñas palabras como ese "toque de atención" al que se refiere el entrenador o ese "la derrota nos hará reaccionar" del presidente Laporta.
El mejor equipo del mundo


¿Mejor equipo el Sevilla que el Barça en 2006? Personalmente, pienso que el doblete Champions-Liga es superior al doblete UEFA-Supercopa, pero en realidad, ¿qué significa el concepto ‘mejor’? Cualquier estadística es susceptible de ser interpretada al gusto, manipulada en función de intereses o leída con parcialidad. La estadística según la cual el Sevilla ha sido el mejor equipo del mundo en 2006 es una de esas que admite interpretaciones subjetivas, no por los merecimientos del equipo sevillano para estar arriba, que son enormes, sino por esas apariciones sorprendentes de Steaua, Milan o Spartak en la zona noble. Pero es la misma discusión que se puede plantear sobre si Rijkaard es 'mejor entrenador' que Mourinho o Juande, lo que, indudablemente, va a gustos. Más allá de las estadísticas, lo que no admite discusión es que el Sevilla está en lo más alto.
Los aficionados barcelonistas discreparan probablemente de que la Federación de Estadísticos (IFFHS) le otorgue este título al Sevilla, como los sevillistas (especialmente su presidente) no coincidirán en la elección de Rijkaard por delante de Juande Ramos. Pero no puede dudarse de que el Sevilla es ahora un equipo monstruoso, por más que yo mismo mantenga interrogantes sobre si sabrá administrar su futuro. El Sevilla es un equipo construido con tiento: una cantera bien estructurada, mucho olfato en el seguimiento de las promesas internacionales, dinero bien invertido, ventas muy rentables de jugadores y recambio permanente de piezas con mucha planificación previa. Ayer mismo, Johan Cruyff apuntaba en su columna de “La Vanguardia” que el reciente fichaje de Kerzhakov sugiere el probable traspaso en junio de uno de los cuatro delanteros que iniciaron la temporada, muy posiblemente Kanouté, cuyo valor económico en el próximo mercado de verano superaría la frontera de los 25 millones.

Un equipo capaz de afrontar sin pestañear las sucesivas salidas de Reyes, Baptista y Sergio Ramos no es ninguna broma. Capaz de encadenar UEFA, Supercopa y el liderato de la Liga española no es una casualidad. Ahora que ha llegado a lo más alto, independientemente que a cada cual le parezca el mejor del mundo o no, el Sevilla ya no puede ‘esconderse’ más bajo el manto de la falsa humildad. Ahora está obligado a ir a por todas: a por la Liga y la UEFA. A honrar diariamente esa posición noble que la estadística le otorga. Y tiene fútbol para lograrlo.
Un Sevilla en gran forma ha perdido la mitad de sus desplazamientos



A primera vista, el Sevilla lo tiene todo para pelear seriamente por el título de Liga. Es un equipo de porte físico fenomenal, capaz de asustar con su sola presencia. Posee los automatismos mecanizados de los equipos que juegan de memoria, con una elevada capacidad asociativa, convencidos de que el juego colectivo es la mejor de sus armas, por encima de cualquier individualidad. Tiene un espíritu feroz, indesmayable, pues jamás baja los brazos por duro que sea el rival o la tarea. Decía Victor Fernández anoche que jugar contra el Sevilla se hace muy largo y así es. Además, posee una gran seriedad táctica y alternativas estratégicas notables por si las cosas pintan mal. Así que no es líder por casualidad ni omisión de sus contrarios, sino por la acumulación de talento en todas las facetas. Reconozco mi embeleso por el conjunto andaluz. Y, sin embargo, el Sevilla que empieza 2007 perdiendo en Zaragoza deja las dos mismas dudas de los últimos meses: ¿resistirá físicamente? ¿soportará la presión psicológica del liderato? De momento sorprende que el líder de la Liga española haya perdido la mitad de sus partidos como visitante: ha caído frente al Atleti, Barça, Espanyol y Zaragoza y empatado en Santander. Cuatro derrotas y un empate en nueve partidos. Muchas derrotas para quien posee tanta superioridad física, técnica y táctica. Mal síntoma. Es cierto que las sufridas en el Calderón y el Camp Nou tuvieron polémica añadida, pero no es menos cierto que cada vez que el Sevilla ha podido acceder al liderato o consolidarse en él, se ha derretido en su propio caldo. Así que el Sevilla deja dudas por donde pasa. No sobre su juego, que es hermoso, eléctrico y vertical. Tampoco sobre su estado de forma, uno de los mejores de Europa. Ni sobre la sensación de hallarnos frente a un colectivo anudado por conexiones sólidas. Ni frente a unas individualidades (Alves, Kanouté...) de un cuajo extraordinario.

Las dudas pertenecen al terreno de la resistencia y la fortaleza psíquica. Y esa otra que ya he citado: ¿puede ganar la Liga un equipo de balance impecable en casa, pero que pierde la mitad de sus partidos como visitante?

articulos escrito por Martí Perarnau,a lo largo del 2007.
 

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La magnífica primera parte del Sevilla le permitió marcharse al descanso con dos goles de ventaja, una superioridad que no tardó en desaparecer tras la reanudación, lo que obligó al equipo de Juande a emplearse al máximo en defensa y a sufrir para contener la avalancha del Tottenham.

Hay equipos que son campeones por casualidad, porque estaban en el sitio justo en el momento adecuado, y otros porque llegan a la cima poco a poco, apoyados en una planificación deportiva y económica coherente, con una base que les impide caer cuando el camino se empina y les permite solventar los problemas con naturalidad.

El Sevilla es de estos últimos y lo demostró en este choque contra el Tottenham, en especial en el complicado segundo tiempo. Tiene una plantilla completísima y equilibrada y un entrenador, Juande Ramos, que sabe jugar a la perfección con las piezas que el club ha puesto a su disposición. Terminó la pasada campaña arrollando al Middlesbrough en la final de la Copa de la UEFA y comenzó la actual goleando al Barcelona en la final de la Supercopa de Europa. En semifinales de la UEFA, donde le espera Osasuna, y de la Copa del Rey, en la que se medirá al Deportivo, el Sevilla, que también aspira a ganar la Liga, puede hacer de esta temporada la mejor de su historia.

El buen encuentro del Tottenham en el Sánchez Pizjuán y el empate a cero contra el Racing en la última jornada despertaron en algunos ciertas dudas sobre la capacidad del Sevilla. Pero lo cierto es que en la ida ya demostró su carácter ganador al remontar el tanto inicial de los ingleses y en su inicio de partido en White Hart Lane dejó claro que derrotar al campeón en una eliminatoria hace falta algo más que una buena tarde. Un error, un descuido, una momentánea pérdida de concentración, miras al marcador y el Sevilla ya te gana por dos goles.

Fue lo que le sucedió al Tottenham, un conjunto que aprecia el toque y la estética, algo blando quizá, y que ha reunido a un grupo de buenos futbolistas, como Berbatov, Keane, Jenas, Malbranque o Robinson y que cuenta con una de las parejas de centrales con más futuro de Inglaterra, la formada por King y Dawson. Los dos quedaron retratados en el segundo gol del Sevilla, cuando Kanouté tiró una pared perfecta con Kerzhakov y eludió la salida de Robinson con un regate espectacular, en el que se cambio el balón de pie a una velocidad impropia para un futbolista de su altura. Quizá el malí estaba en fuera de juego cuando recibió el balón devuelto por el ruso. Una acción al límite que sirvió para sentenciar la eliminatoria.

Una eliminatoria que empezó a aclararse a los tres minutos de juego, cuando muchos aficionados aún buscan despistados su butaca en la grada. Martí sacó un córner, Poulsen cabeceó sin oposición y Malbranque, situado junto al palo derecho de la portería defendida por Robinson, remató a la red en su intento de despejar el balón. Un tanto de risa que hundió a su equipo, que quedó aturdido y se convirtió durante casi toda la primera parte en un juguete en manos del Sevilla. Sin tiempo para asimilar el gol, Kanouté pudo lograr el segundo apenas un minuto después. No acertó, pero en la siguiente ocasión que se le presentó no falló.

Cambio de dueño

El reloj apenas había avanzado diez minutos y ya estaba casi todo decidido. Sólo la moral inquebrantable que acompaña a todo equipo inglés y el orgullo de sus jugadores y aficionados, que animaron sin descanso durante toda la noche, impidieron que el paseo del Sevilla fuera mayor. Escondieron el balón los de Juande, lo movieron con criterio, mantuvieron el orden defensivo, no perdieron la concentración pese a la cómoda ventaja y aún disfrutaron de ocasiones para aumentar el castigo al Tottenham, que se ilusionó con el disparo al poste de Berbatov cuando se acercaba el descanso y que encontró en los vestuarios la agresividad y la confianza que le habían faltado de inicio.

El balón cambió de dueño y el encuentro dio un giro lógico si atendemos a la filosofía que impera en el fútbol inglés y que impide a sus equipos rendirse hasta que el árbitro pita el final. Acorraló al Sevilla el Tottenham, que reclamó con razón un penalti de Javi Navarro a Zokora y aprovechó dos errores defensivos de los hombres de Juande, impecables hasta ese momento, para empatar y llevar la inquietud al banquillo español. Primero Defoe, nada más sustituir a Zokora, y después Lennon deshicieron en dos minutos el buen trabajo hecho hasta entonces por el Sevilla, que no pudo ofrecer esa imagen alegre del primer tiempo.

Si antes Renato había sustituido a Daniel Alvés, con problemas físicos, después del empate fue un central, Aitor Ocio, el que reemplazó al ofensivo Adriano. Había miedo a los balones aéreos de los ingleses. Se olvidó de atacar el Sevilla, que se metió en su campo para buscar el contragolpe definitivo, pero sobre todo porque la avalancha del Tottenham le obligó a ello.

Pero resistió el Sevilla, que cuando se vio exigido al máximo por su rival fue ese equipo fiable y sólido del que hablábamos al comienzo. Se defendió con todo y respiró cuando vio a Berbatov y Dawson fallar dos claras ocasiones frente a Cobeño, que tuvo una actuación brillante y logró que no se echara en falta a Palop. La frustración del Tottenham quedó reflejada en la durísima entrada de Tainio a Puerta y que le costó la expulsión cuando el choque ya agonizaba.

Ahora al Sevilla le espera Osasuna y entre ellos se jugarán una plaza en la final de la UEFA, que volverá a contar, al menos, con un equipo español.
 

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El Sevilla dejó pasar la ocasión de recuperar el liderato de la liga española, aprovechando la derrota del Barcelona en Zaragoza, y hubo de conformarse con un empate sin goles frente a un Rácing que confirmó su condición de mejor equipo de la segunda vuelta.
El Sevilla, que sigue con opciones en los tres frentes -liga, Copa y Copa de la UEFA-, jugó con algunas bajas significativas. Algunos por molestias físicas (el portero Andrés Palop, los defensas Javi Navarro y David Castedo y el centrocampista danés Christian Poulsen), otros por rotación decretada por Juande Ramos (Adriano Correia y el máximo goleador de la Liga, Frederic Kanouté).
Dominó y marcó el ritmo de juego el Sevilla, pero el Rácing se atrincheró bien atrás y trabajó sin descanso en el centro del campo para abortar las jugadas de ataque locales. El uruguayo Ernesto Chevantón falló tres ocasiones en los veinte primeros minutos, y del lado visitante Pedro Munitis no supo definir ante Cobedo.
La presión sevillista fue en aumento. Luis Fabiano pudo marcar un par de veces y Daniel Alves estrelló un balón en el larguero, pero el gol se les negaba a los de Juande Ramos, que se veían asfixiados en el centro del campo. El Rácing dispuso de una ocasión, en una volea de Oscar Serrano al comienzo de la segunda parte, pero fue una jugada aislada. Los visitantes continuaron empeñados en mantener el 0-0. Los cambios introducidos por Juande Ramos, que recurrió al ruso Alexander Kerzhakov y a Kanouté, junto al portugués Duda, no encontraron el fruto apetecido por el Sevilla y los minutos transcurrieron sin novedad para decepción de los seguidores sevillistas.
 

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CLASIFICACION DE GOLEADORES

1. Frédéric Kanouté (Mali, Sevilla). 19 goles, 38 puntos
2. Afonso Alves (Brasil, SC Heerenveen). 25 goles, 37'5 puntos
3. Francesco Totti (Italia, Roma). 18 goles, 36 puntos
4. Diego Milito (Argentina, Zaragoza). 18 goles, 36 puntos
5. Didier Drogba (Costa Marfil, Chelsea). 18 goles, 36 puntos
6. Ronaldinho (Brasil, Barcelona). 17 goles, 34 puntos
7. Cristiano Ronaldo (Portugal, Manchester United). 16 goles, 32 puntos
8. Maksim Gruznov (Estonia, Trans Narva). 31 goles, 31 puntos
9. Luca Toni (Italia, Fiorentina). 15 goles, 30 puntos
10. Zlatan Ibrahimovic (Suecia, Inter). 15 goles, 30 puntos
11. Rolando Bianchi (Italia, Reggina). 15 goles, 30 puntos
12. Cristian Lucarelli (Italia, Livorno). 15 goles, 30 puntos
13. Blaise N'Kufo (Camerún, Twente). 20 goles, 30 puntos
14. Ruud van Nistelrooy (Holanda, Real Madrid). 15, 30
15. Alexander Zickler (Alemania, Salzburg). 20, 30
16. Daniel Nannskog (Noruega, Stabaek). 19 , 28'5
17. Danny Koevermans (Holanda, AZ). 19, 28'5
18. Kris Boyd (Escocia, Rangers). 19, 28'5
19. Klaas Jan Huntelaar (Holanda, Ajax). 19, 28'5
20. Tommaso Rocchi (Italia, Lazio). 14, 28
21. Theofanis Gekas (Grecia, Bochum). 14, 28
22. Patrick Ogunsoto (Nigeria, Westerloo). 18, 27
23. Roman Pavlyuchenko (Rusia, Spartak). 18, 27
24. Veigar Gunnarsson (Islandia, Stabaek). 18, 27
25. Dmitri Lipartov (Estonia, Trans Narva). 27, 27
26. Adrian Mutu (Rumania, Fiorentina). 13, 26
27. Roy Makaay (Holanda, Bayern). 13, 26
28. Steve Savidan (Francia, Valenciennes). 13, 26
29. Mario Gomez (Alemania, Stuttgart). 13, 26
30. Daniel Bogdanovic (Servia, Marsaxlokk). 26, 26
31. Danko Lazovic (Serbia, Vitesse). 17, 25'5
32. Jefferson Farfán (Perú, PSV). 17, 31
33. Mladen Petric (Suiza, Basilea). 17, 31
34. François Sterchele (Bélgica, Germinal Beerschot). 17, 31
35. Steffen Iversen (Noruega, Rosenborg) 17, 25'5



Coeficientes :
goles *2 en liga española, italiana, inglesa, alemana y francesa.
goles*1'5 en liga holandesa, portuguesa, escocesa, austriaca, suiza, turca, griega, belga, noruega, rusa.
goles*1 en resto de ligas.

CUANDO MONCHI SE FIJO EN EL MALI...

CUANDO LO VIO TODO EL SEVILLISMO...
 

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