Otraves Maresca ha adelantado al Sevilla tras un toque de cabeza de Luis Fabiano en el minuto 11 frente al Recre. Hasta ese momento el Sevilla era superior, pero a partir de ahí,el sevilla se reservo para su primera final, las cosas se han igualado y los visitantes han tenido ocasiones clarísimas para empatar. En la segunda parte el Recre lo ha seguido intentando pero Luis Fabian marco el segundo de penalti. Jesús Vázquez ha acortado distancias de penalti pero no a tiempo para remontarle al Sevilla. 3 puntos más en la lucha por laa liga y... a Glasgow.
El Sevilla ha solventado ante el Español un compromiso necesario para seguir aspirando a la Liga junto cuando se entra en el sprint final del que tanto ha hablado Juande Ramos Y lo ha hecho con un despliegue, uno más, y van..., de fútbol de ataque. El encuentro podría haber acabado fácilmente con la mayor goleada de la Liga si a los delanteros nervionenses les da por meter las ocasiones de las que han disfrutado. Enumerarlas una por una sería agotar estas líneas de forma incansable. Valga recordar una clarísima, al larguero, de Dragutinovic, y otras muchas de Kerzhakov, Chevantón, Puerta, Navas, Daniel o Maresca. Eso sin contar con las innumerables llegadas francas, pisando área, tanto por las bandas como por el centro.
Espectacular el Sevilla en la creación de juego ofensivo. Claro que a eso ha ayudado el evidente 'pasotismo' de un Español que con razón se ha dejado ir en el partido pensando en la UEFA, cuyan final tiene casi asegurada. Sin Tamudo, De la Peña, Pandiani Luis García el conjunto catalán ha sido un pelele en manos del equipo de Juande.
En cualquier caso, y por increíble que pueda parecer, el Sevilla se marchó al descanso con 0-0 y la intranquilidad que provoca haber tenido diez u once ocasiones para haber marcado y no haber acertado en ninguna. Toda esa psicosis del día del Racing despareció en el inicio de la segunda parte. Puerta primero y Chevantón dos minutos después (en un gol extraño de listo después de haber fallado) sentenciaron el encuentro. Tuvo tiempo Coro de acortar distancias y Martí, con su segundo gol en la Liga, golazo por cierto, de devolver las aguas a su cauce. El cauce de un Sevilla que UEFA y Copa al margen sigue en la brecha, y de qué forma. Ahora llega la recta final. Tomen posiciones. La meta es la Liga, la primera meta volante, el Santiago Bernabéu.
EL SEVILLISMO ENTRA EN EXTASIS PARA COMENZAR EL SUEÑO MAS GRANDE JAMAS CONTADO...El Sevilla arrolló al Athletic de Bilbao en un encuentro en el que las rotaciones de Juande Ramos dieron su fruto, ya que Puerta, Luis Fabiano y Chevantón, tres de los futbolistas que no jugaron el jueves, golearon para mantener la segunda plaza.
Tal y como ha acostumbrado a hacer en los últimos partidos, la salida del Sevilla fue arrolladora aunque esta vez no hubo premio. Antes de cumplirse los diez minutos, el gol merodeó la portería de Aranzubia en dos ocasiones: en la primera, Poulsen remató a la red pero el tanto fue anulado por fuera de juego.
La segunda llegó como consecuencia de un penalti de Yeste sobre Kerzhakov que Luis Fabiano malogró, lanzándolo al palo. La madera también frustró la réplica bilbaína, que fue inmediata. Un remate a bocajarro de Etxeberria que Cobeño acertó a tocar antes de que su poste izquierdo repeliese el balón.
La primera mitad se extinguió, tras este inicio trepidante, en medio de un fútbol insulso, con el Athletic atrincherado atrás y amparado en su zaga de cinco hombres. El sistema defensivo de Mané, sin embargo, se derrumbó en el primer tramo de la reanudación. A los tres minutos, una excelente maniobra de Luis Fabiano al borde del área habilitó a Kerzhakov, que fusiló el 1-0 desde el punto de penalti. Antes de cumplirse el décimo minuto, Puerta incurrió en el área por su costado, amagó el centro y sorprendió a Lafuente con un chut raso al primer palo. La versión arrolladora y supersónica del Sevilla se reeditó en la segunda mitad con el importante valor añadido del acierto de cara al marco.
Los dos golpetazos sevillistas supusieron el final real del partido. El Athletic hubiera podido hacer el esfuerzo de intentar remontar un gol pero la doble ventaja se antojaba un mundo para un equipo construido con la exclusiva misión de defender. La última media hora se jugó como si fueran los minutos de descuento de un bolo de pretemporada: un carrusel de ocasiones ante defensas posicionales, que apenas si inquietaban las acciones de los atacantes.
En este intercambio, muy atractivo para el espectador pero de escasa calidad competitiva, Chevantón hizo el 3-0 de carambola tras otro pase decisivo de Luis Fabiano y Yeste marcó el tanto del honor vasco gracias a un formidable cabezazo. Luis Fabiano, el mejor jugador sobre el campo, le puso el epílogo a su espectáculo particular con el último gol del partido, que llegó después de que Daniel Alves llegase por enésima hasta la línea de fondo por el lado derecho.
Partido intenso y muy disputado en el que el Sevilla echó demasiado en falta al lesionado Kanouté y el Valencia, excelente en defensa, supo inclinar la balanza gracias a su mayor pegada
El duelo entre los dos gallitos de la Liga, aspirantes a derrocar el poder establecido y metidos sin complejos en la pelea por el título, comenzó demasiado táctico, con los dos equipos bien protegidos, las líneas muy juntas, buena e intensa la presión, las ayudas y las permutas bien calculadas. Y ritmo. Y mucha concentración.
El Sevilla, con una marcha más que su rival, fue el primero en fabricar jugadas de ataque, en presentar mayor talento e imaginación en las inmediaciones del área de Cañizares, donde Navas, Adriano, Alves y Luis Fabiano se empeñaban en que no se notase demasiado la ausencia de Kanouté, lesionado.
Aunque eran los de Juande Ramos los que con mayor intención estaban buscando el gol, fue el Valencia el que golpeó primero mediante una excelente pared de Villa con Marchena; el andaluz le devolvió un preciso balón entre líneas al guaje que definió con mucha calidad y sangre fría, en fin, como es habitual en él.
Uno de los mejores, Jesús Navas, que no se escondía, que andaba buscando con ahínco el área contraria, fue objeto de claro penalti por parte de Miguel. Era una jugada que podía poner cierta justicia y premiar al Sevilla con un gol que merecía. Pero Maresca, que lanzó con potencia, se encontró con un estupendo Cañizares, que adivinó y despejó a dos manos el pelotazo. A la vuelta de la pena máxima, Villa, que grande, se fabricó el solito una espléndida jugada que quiso culminar con una vaselina que no ajustó.
El partido estaba bonito, muy disputado, intenso. Cada equipo aportaba lo mejor de su repertorio. El Sevilla, movilidad, orden y confianza. El Valencia, solidez, carácter y experiencia, y la enorme pegada de su delantera. Algo, esto último, que el Sevilla, sin Kanouté ni Chevantón, sin duda echaba de menos.
La pegada del Valencia marcó la diferencia
Navas empezó la segunda mitad con las mismas ganas que en la primera. También Adriano y Luis Fabiano, que no tardaron en poner en apuros a Moretti, Ayala y compañía. Se jugaba en terreno valencianista, con los de Juande presionando con las líneas muy adelantadas. Sin embargo, volvieron a pegar los de Quique, al contraataque, esta vez, con una espectacular arrancada de Joaquín, muy buena, vertical, plena de habilidad y potencia, como hacía mucho tiempo que no se le veía al gaditano, que culminó el slalom con un pase teledirigido a Villa, al que Hinkel se llevó por delante dentro del área. Expulsión, penalti y segundo tanto del guaje. La pegada del Valencia marcaba las diferencias.
Difícil se le había puesto el asunto al Sevilla. Combinaba, llegaba, tocaba y buscaba soluciones, pero estaba negado con el gol. Además, la defensa del Valencia nunca resulta fácil de superar; esta el de siempre, un clásico, Ayala, pero también Raúl Albiol, un futbolista que, incomprensiblemente, aún no ha vestido la roja con la absoluta. Y si atrás los de Quique se mostraban muy seguros, en vanguardia, qué decir de Villa, esta vez, muy bien acompañado por Joaquín, que jugó uno de sus mejores partidos con la camiseta del Valencia.
Con Villa y Joaquín muy inspirados, Marchena y Hugo Viana dominando la medular y apuntalado el equipo por la sobria eficacia de la línea defensiva, el Valencia tenía el partido más que controlado, es más, parecía en disposición de marcar algún gol más. El Sevilla, se desesperaba, porque lo intentaba, lo seguía intentando y tartaba de juegar bien el fútbol con un amor propio digno de elogio. Sólo un milagro podía ganárle al menos un punto a los de Juande, pero milagros, con uno menos y dos goles en contra, se dan muy pocos. Partido intenso y muy disputado en el que el Sevilla echó demasiado en falta al lesionado Kanouté y el Valencia, excelente en defensa, supo inclinar la balanza gracias a su mayor pegada
El duelo entre los dos gallitos de la Liga, aspirantes a derrocar el poder establecido y metidos sin complejos en la pelea por el título, comenzó demasiado táctico, con los dos equipos bien protegidos, las líneas muy juntas, buena e intensa la presión, las ayudas y las permutas bien calculadas. Y ritmo. Y mucha concentración.
El Sevilla, con una marcha más que su rival, fue el primero en fabricar jugadas de ataque, en presentar mayor talento e imaginación en las inmediaciones del área de Cañizares, donde Navas, Adriano, Alves y Luis Fabiano se empeñaban en que no se notase demasiado la ausencia de Kanouté, lesionado.
Aunque eran los de Juande Ramos los que con mayor intención estaban buscando el gol, fue el Valencia el que golpeó primero mediante una excelente pared de Villa con Marchena; el andaluz le devolvió un preciso balón entre líneas al guaje que definió con mucha calidad y sangre fría, en fin, como es habitual en él.
Uno de los mejores, Jesús Navas, que no se escondía, que andaba buscando con ahínco el área contraria, fue objeto de claro penalti por parte de Miguel. Era una jugada que podía poner cierta justicia y premiar al Sevilla con un gol que merecía. Pero Maresca, que lanzó con potencia, se encontró con un estupendo Cañizares, que adivinó y despejó a dos manos el pelotazo. A la vuelta de la pena máxima, Villa, que grande, se fabricó el solito una espléndida jugada que quiso culminar con una vaselina que no ajustó.
El partido estaba bonito, muy disputado, intenso. Cada equipo aportaba lo mejor de su repertorio. El Sevilla, movilidad, orden y confianza. El Valencia, solidez, carácter y experiencia, y la enorme pegada de su delantera. Algo, esto último, que el Sevilla, sin Kanouté ni Chevantón, sin duda echaba de menos.
La pegada del Valencia marcó la diferencia
Navas empezó la segunda mitad con las mismas ganas que en la primera. También Adriano y Luis Fabiano, que no tardaron en poner en apuros a Moretti, Ayala y compañía. Se jugaba en terreno valencianista, con los de Juande presionando con las líneas muy adelantadas. Sin embargo, volvieron a pegar los de Quique, al contraataque, esta vez, con una espectacular arrancada de Joaquín, muy buena, vertical, plena de habilidad y potencia, como hacía mucho tiempo que no se le veía al gaditano, que culminó el slalom con un pase teledirigido a Villa, al que Hinkel se llevó por delante dentro del área. Expulsión, penalti y segundo tanto del guaje. La pegada del Valencia marcaba las diferencias.
Difícil se le había puesto el asunto al Sevilla. Combinaba, llegaba, tocaba y buscaba soluciones, pero estaba negado con el gol. Además, la defensa del Valencia nunca resulta fácil de superar; esta el de siempre, un clásico, Ayala, pero también Raúl Albiol, un futbolista que, incomprensiblemente, aún no ha vestido la roja con la absoluta. Y si atrás los de Quique se mostraban muy seguros, en vanguardia, qué decir de Villa, esta vez, muy bien acompañado por Joaquín, que jugó uno de sus mejores partidos con la camiseta del Valencia.
Con Villa y Joaquín muy inspirados, Marchena y Hugo Viana dominando la medular y apuntalado el equipo por la sobria eficacia de la línea defensiva, el Valencia tenía el partido más que controlado, es más, parecía en disposición de marcar algún gol más. El Sevilla, se desesperaba, porque lo intentaba, lo seguía intentando y tartaba de juegar bien el fútbol con un amor propio digno de elogio. Sólo un milagro podía ganárle al menos un punto a los de Juande, pero milagros, con uno menos y dos goles en contra, se dan muy pocos.
El Sevilla dejó pasar la ocasión de recuperar el liderato de la liga española, aprovechando la derrota del Barcelona en Zaragoza, y hubo de conformarse con un empate sin goles frente a un Rácing que confirmó su condición de mejor equipo de la segunda vuelta. El Sevilla, que sigue con opciones en los tres frentes -liga, Copa y Copa de la UEFA-, jugó con algunas bajas significativas. Algunos por molestias físicas (el portero Andrés Palop, los defensas Javi Navarro y David Castedo y el centrocampista danés Christian Poulsen), otros por rotación decretada por Juande Ramos (Adriano Correia y el máximo goleador de la Liga, Frederic Kanouté). Dominó y marcó el ritmo de juego el Sevilla, pero el Rácing se atrincheró bien atrás y trabajó sin descanso en el centro del campo para abortar las jugadas de ataque locales. El uruguayo Ernesto Chevantón falló tres ocasiones en los veinte primeros minutos, y del lado visitante Pedro Munitis no supo definir ante Cobedo. La presión sevillista fue en aumento. Luis Fabiano pudo marcar un par de veces y Daniel Alves estrelló un balón en el larguero, pero el gol se les negaba a los de Juande Ramos, que se veían asfixiados en el centro del campo. El Rácing dispuso de una ocasión, en una volea de Oscar Serrano al comienzo de la segunda parte, pero fue una jugada aislada. Los visitantes continuaron empeñados en mantener el 0-0. Los cambios introducidos por Juande Ramos, que recurrió al ruso Alexander Kerzhakov y a Kanouté, junto al portugués Duda, no encontraron el fruto apetecido por el Sevilla y los minutos transcurrieron sin novedad para decepción de los seguidores sevillistas.
"cuando el equipo trabaja bien,como hoy,no puedo decirles nada","el sevilla ha hecho todo lo posible para ganar,pero no conseguimos aprovechar ninguna de las ocasiones generadas" -Juande ramos-
El Sevilla se dejó dos puntos importantes en la lucha por el título en su visita a Pamplona al empatar ante Osasuna en un partido sin goles(hubo uno legal y el arbitro se invento una mano de luis fabiano) y en el que el sevilla perdonó la inconsistencia de los 'rojillos' de la primera parte, mientras que la fuerzas se igualaron en el segundo periodo.El partido, se presentaba con numerosas e importantes bajas en los dos equipos, cuatro en el Sevilla y seis en Osasuna, mermado especialmente en el puesto de pivote, lo que generó el debut en Primera del jugador del filial Erice.
Precisamente, el sevilla, que comenzó con el máximo anotador de la liga, Kanouté, en el banquillo, le ganó claramente la partida a Osasuna en el centro del campo, adueñándose del encuentro al combinar con precisión y velocidad para llegar con peligro a la portería 'rojilla' ante el hueco abierto entre las dos líneas locales.
Con este decorado, Jesús Navas y Puerta se hartaron de balón, al tiempo que Chevantón fue un incordio para la zaga de Osasuna, que no obstante consiguió mantener la portería a cero, a pesar de las buenas oportunidades de Puerta y Jesús Navas, por partida doble.
Osasuna sólo pudo salvar la parcela central con balones largos y la movilidad de Juanfran, pero no inquietó a Cobeño salvo en un par de remates de Webó que no alteraron el marcador.
Los 'rojillos' disfrutaron de más balón tras el descanso ante un Sevilla que dio un paso atrás y no se mostró tan incisivo como en el primer tiempo, aunque sin cumplirse un minuto de juego de la reanudación Jesús Navas llegó con peligro en un contraataque.
La pesadez del campo, por la tromba de agua caída en la segunda parte, pasó factura al Sevilla, que dispuso de Kanouté en el último cuarto de hora, pero sin llegar a tener oportunidad de marcar.
osasuna, aunque con mejor criterio que en la primera mitad, tampoco generaron juego como apuntarse la victoria, a pesar de dos ocasiones de Raúl García y Juanfran.